La sombra de la oscilante vela describe variadas formas sobre la ajada mesa. A su lado, varios mapas con firmes trazos aún le convencen de su objetivo, aunque los últimos días hayan sido los más difíciles desde que salieran de España.
Hace poco que ha vuelto al camarote, tras templar su ánimo con la aún fría brisa del amanecer y escrutar en los primeros rayos del sol una respuesta. Una respuesta que le acongoja desde hace varias semanas. ¿Estará equivocado? ¿Acaso habrá errado en sus cálculos?
¡No puede ser, no puede ser!, estalla colérico sin dejar de golpear la mesa con la mano izquierda cuando la voz del vigía, un sevillano llamado Rodrigo de Triana, le paraliza por completo.
- ¡Tierra!
Cristóbal Colón la escucha nuevamente, una, dos, tres veces, tantas como la repite el alborozado sevillano. Una única palabra que rasga los cielos y que suena a gloria en sus oídos. Entonces, mira los mapas y golpea de nuevo la mesa, esta vez satisfecho, con las dos manos. Sus labios sólo son capaces de susurrar un monosílabo:
- ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!
Dicen que la fe mueve montañas. Puede que sea cierto o no, pero en los tiempos que corren el autoconvencimiento es un arma fundamental.
Últimamente, hemos oído en infinidad de ocasiones que las crisis son la puerta a nuevas oportunidades. Y, aunque el canal se encuentra en una encrucijada, existen oportunidades. Muchas. Sin ir más lejos, la recién concluida CES de Las Vegas ya ha mostrado el camino: Smartphones y tablets PC se posicionarán, con total seguridad, como los reyes del mercado en 2010. Sin olvidar el servicio, que cada vez será más importante para distinguir a un distribuidor de otro. Hay negocio, sin duda, pero hay que saber afrontarlo.
Oportunidad. Quien abre esa puerta con convencimiento no es el más listo o preparado, sino quien confía en sí mismo y en sus posibilidades. No basta con conocer el camino ni la manera de recorrerlo, sino estar convencido y tener la ambición de afontarlo.
Por: Víctor Manuel Fernández, director de PVD.